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viernes, 25 de enero de 2008

Sin el "pipi"



Querida María, este año les has entregado a los Reyes Magos uno de tus más grandes tesoros, tu chupete, tu "pipi".
Mamá y yo creíamos que te iba a resultar más duro de lo que está siendo.
La primera noche sin él, te acordaste e incluso te arrepentiste de habérselo dado. Pero fue momentáneo, cinco minutos de quejas no demasiado fuertes.
Después sólo lo echaste de menos una vez, un día de disgusto porque papá te riñó al hacer una cosa mal. Eres muy sensible y esas cosas te disgustan.
-"Yo quiero mi pipi"- decías entre sollozos.


Qué tendrá ese sencillo instrumento que todas las penas calma, que hace llegar el sosiego y el sueño, que enjuaga las lágrimas, que da paz y tranquilidad.
A veces me pregunto si es bueno quitarle a un niño el chupete. No sé si es haceros pasar por uno de los primeros traumas de la infancia, a lo mejor de forma innecesaria...
No lo tengo muy claro. Yo no te lo hubiera obligado a avandonar así, hubiera preferido que fuera por inercia, que lo hubieras dejado tú de una forma voluntaria...

En fin, hija, que estás siendo muy valiente. Como el otro día, el primer día que te lavé la cabeza sin que hubiera ni una sola lágrima, al contrario, con risas y alegría.
Tú misma , antes de empezar ya me dijiste "Papito, hoy no voy a llorar para lavar la cabeza".
Y así fue. Fuiste muy muy valiente. Te tapaste los ojos con las manos y echaste la cabeza hacia atrás, repitiendo continuamente, como si de un mantra se tratara "¿ves, papá?, no pasa nada"
Hasta le pediste perdón a la señora ducha porque otras veces sí habías llorado cuando te aclaraba la espuma.

Muchos cambios,muchas novedades, poco tiempo.
Te quiere, papá.
Nunca caminarás sola.

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